Hackeos a billeteras de hardware: suplantación de firmware y otras técnicas
El método más confiable para almacenar criptomonedas es una billetera fría y no custodial. Pero ¿significa esto que al guardar tus activos en un dispositivo físico ya no debes preocuparte por la seguridad? ¿Siguen existiendo amenazas potenciales?
¿Imposible de hackear... o no?
Durante un tiempo, se pensó que las billeteras de hardware eran imposibles de hackear, y los fabricantes aprovecharon para promover esta idea. Por eso parecía lógico comprar estos dispositivos de segunda mano sin riesgos —de hecho, algunos fabricantes incluso lo hacían—. Comprar un dispositivo usado por US$ 50 en vez de US$ 100 suena tentador.
Todo parecía una gran idea, hasta que se demostró que las billeteras frías sí podían ser hackeadas. Uno de los primeros en probarlo fue el hacker Saleem Rashid, de solo 15 años, quien demostró un hackeo a la Ledger Nano S. Logró cargar un firmware modificado en la wallet, que revelaba las claves privadas del usuario la próxima vez que se usara el dispositivo.
Saleem también afirmó que era posible cargar el firmware de forma remota instalando malware en la computadora de la víctima, el cual le sugería actualizar el firmware “defectuoso” de la wallet. Si la persona aceptaba, se instalaba una versión modificada del firmware en la wallet.
Curiosamente, cuando el hacker reportó el problema al fabricante, este describió la vulnerabilidad como difícil de reproducir. Sin embargo, la empresa luego lanzó una actualización para evitar este tipo de ataques.
Pero no termina ahí. Investigadores en ciberseguridad han comenzado a probar billeteras frías para evaluar su seguridad y han encontrado resultados muy interesantes. Por ejemplo, en el 35º Chaos Communication Congress, los participantes demostraron varios métodos para hackear billeteras de hardware de Ledger (uno de ellos fue usado por el experto en ciberseguridad Joe Grand hace un año para recuperar US$ 2,000,000 en criptomonedas). Se comprobó que es posible descargar firmware comprometido, permitiendo a los hackers obtener códigos PIN e incluso frases mnemotécnicas.

¿Es realmente tan grave?
No necesariamente. Para ejecutar un ataque de suplantación de firmware, es necesario tener acceso físico al dispositivo, lo cual no es sencillo. Hay dos opciones: 1) hackear la wallet antes de que llegue al propietario, y 2) hackearla sin que el dueño se dé cuenta. En ciberseguridad, la primera se conoce como “ataque a la cadena de suministro”, y la segunda como “ataque de la mucama maliciosa” (“evil maid attack”). Ambas tienen sus fallas. La primera requiere mucha preparación, mientras que la segunda puede llevar mucho tiempo y levantar sospechas si la wallet no se devuelve a tiempo.
¿Solo ocurre en teoría?
Existen varios ejemplos de ataques exitosos, algunos bastante complejos de ejecutar. Por ejemplo, unos hackers vulneraron el servidor de Trezor y accedieron a correos electrónicos de clientes. Luego enviaron mensajes advirtiendo que, por problemas de firmware, sus dispositivos debían ser reemplazados. Todo lo que los usuarios debían hacer era proporcionar una dirección para el envío de la nueva wallet. Las víctimas efectivamente recibieron las wallets, pero el firmware había sido modificado para enviar las claves privadas a los atacantes.
De vez en cuando también aparecen falsificaciones en el mercado. Se pueden encontrar en anuncios clasificados, y a veces los hackers venden wallets falsas en sus propios sitios web, haciéndose pasar por revendedores autorizados.

Una wallet falsa y una original. Intenta adivinar cuál es cuál
Otro método de ataque es la táctica BadUSB. Los hackers suelen emplearla para instalar malware en computadoras de empresas, pero también puede usarse en wallets de criptomonedas. La versión clásica consiste en dejar memorias USB infectadas en la recepción de una oficina o en una cafetería cercana. Si alguien decide usarlas, su computadora se infectará. A veces, estas memorias se envían simulando ser un regalo de cliente. En el caso de las criptomonedas, el truco puede hacerse “perdiendo” estratégicamente una wallet modificada en un lugar público o “regalándola” a una persona objetivo.
Cómo protegerte
Lo más importante es comprar billeteras frías solo a vendedores autorizados. Si quieres comprar a un revendedor, verifica que esté listado en el sitio oficial del fabricante. Si no encuentras la lista, contacta al soporte. Nunca compres una wallet de segunda mano.
Si ya tienes una wallet, no la guardes en lugares visibles ni la confíes a nadie más. Esto aplica incluso para tus amigos: aunque confíes en ellos, no sabes cómo ni dónde almacenarán el dispositivo, o si podrían ser víctimas de una “mucama maliciosa”.
¿Existe una wallet realmente imposible de hackear?
Sí, Tangem Wallet. Nuestra wallet cuenta con certificación EAL6+ y el firmware se instala en el chip de la wallet una sola vez, durante la fabricación en fábrica. Después de eso, es físicamente imposible modificar el firmware: no se puede leer nada del chip ni cargar una versión propia del firmware.
Aun suponiendo que un hacker lograra hacerlo, la wallet quedaría inutilizable. El servicio de verificación de firmware detectaría que el software fue alterado y advertiría al usuario.